jueves, 3 de octubre de 2013

Liturgia - Misa para la fiesta de San José Obrero

Estos textos están tomados del misal Id y Enseñad
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San José, obrero
Mayo
1
Antífona de Entrada
Dichoso el que teme al Señor y cumple su voluntad.
El gozará el fruto de su trabajo tendrá prosperidad y alegría.
Aleluya.

Oración Colecta
Oremos:
Dios nuestro, creador del universo, que has
querido que el hombre colabore con su trabajo al
perfeccionamiento de tu obra y al bien de sus
hermanos, por intercesión de san José y a ejemplo
suyo, concédenos comprender y realizar la misión que nos
has encomendado aquí,a cada uno.
Por nuestro Señor Jesucristo…
Amén.

Primera Lectura
Lectura del libro del Génesis
(1, 26—2, 3)
Dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza;
que domine a los peces del mar, a las aves del cielo, a los
animales domésticos y a todo animal que se arrastra sobre la
tierra”.
Y creó Dios al hombre a su imagen; a imagen suya lo creó;
hombre y mujer los creó.
Y los bendijo Dios y les dijo: “Sean fecundos y multiplíquense,
llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar,
a las aves del cielo y a todo ser viviente que se mueve sobre
la tierra”.
Y dijo Dios: “He aquí que les entrego todas las plantas de
semillas que hay sobre la faz de la tierra, y todos los árboles
que producen fruto y semilla, para que les sirvan de alimento.
Y a todas las fieras de la tierra, a todas las aves del cielo, a
todos los reptiles de la tierra, a todos los seres que respiran,
también les doy por alimento la verdes plantas”. Y así fue.
Vio Dios todo lo que había hecho y lo encontró muy bueno.
Fue la tarde y la mañana del sexto día.
Así quedaron concluidos el cielo y la tierra con todos sus
ornamentos, y terminada su obra, descansó Dios el séptimo
día de todo cuanto había hecho.
Dios bendijo el séptimo día y lo consagró, porque ese día cesó
de trabajar en la creación del universo.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial Salmo 89
Dales, Señor, prosperidad a nuestras obras.

Desde antes que surgieran las montañas y la tierra y el
mundo apareciesen, existes tú, Dios mío, desde siempre y por
siempre.

Dales, Señor, prosperidad a nuestras obras.

Tú haces volver al polvo a los humanos, diciendo a los
mortales que retornen. Mil años para ti son como
un día que ya pasó, como una breve noche.

Dales, Señor, prosperidad a nuestras obras.

Haznos captar lo breve de la vida y seremos sensatos.
¿Hasta cuando, Señor, vas a tener compasión de tus siervos?
¿Hasta cuándo?

Dales, Señor, prosperidad a nuestras obras.

Llénanos de tu amor por la mañana y júbilo será la vida toda.
Haz, Señor, que tus siervo s y sus hijos, puedan mirar tus obras y
tu gloria.

Dales, Señor, prosperidad a nuestras obras.

Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Bendito sea el Señor día tras día que nos lleve en sus alas y
nos salve.
Aleluya.

Evangelio
† Lectura de santo Evangelio según san Mateo (13, 54-58)
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús llegó a su tierra y se puso a enseñar
a la gente en la sinagoga, de tal forma, que todos estaban
asombrados y se preguntaban:
“¿De dónde ha sacado éste esa sabiduría y esos poderes
milagrosos? ¿Acaso no es éste el hijo del carpintero? ¿No se
llama María su madre y no son sus hermanos Santiago,
José, Simón y Judas? ¿Qué no viven entre nosotros todas sus
hermanas? ¿De dónde, pues, ha sacado todas estas cosas?” Y
se negaban a creer en él.
Entonces, Jesús les dijo: “Un que en su patria y en su casa”.
Y no hizo muchos milagros ahí por la incredulidad de ellos.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

Oración de los Fieles
Oremos:
Invoquemos a Dios que nos creó a su imagen y semejanza y
nos encomendó el cuidado de la tierra y, por intercesión de San
José, pidámosle que escuche nuestras oraciones. Digamos:
Te lo pedimos, Señor.

Por la Iglesia y cada uno de los cristianos del Tercer Milenio: para
que el amor y la paz que reinaron en el hogar de Nazaret revivan en
nuestras vidas. Oremos.
Te lo pedimos, Señor.

Por el Papa, los obispos, los sacerdotes y los diáconos, los
religiosos y los fieles: para que sirvamos a Dios todos nuestros
días. Oremos.
Te lo pedimos, Señor.

Por la obra evangelizadora de la Iglesia: para que el mensaje
del Evangelio sea anunciado a los trabajadores y a los pobres.
Oremos.
Te lo pedimos, Señor.

Por los que sufren por falta de trabajo o por la precariedad e
inhumanidad del mismo, por los trabajadores que están en peligro
y por los que son explotados: para que el Señor los llene de su
fortaleza y San José, su protector, interceda por sus necesidades
espirituales y materiales. Oremos.
Te lo pedimos, Señor.

Por los que trabajan en los sindicatos y están comprometidos
en la causa de la justicia y la promoción de los derechos
humanos: para que San José los sostenga en su empeño
y puedan conseguir el progreso, la convivencia pacífica y el
reconocimiento de los derechos de todos los hombres.
Oremos.
Te lo pedimos, Señor.

Celebrante:
Gracias, Padre, porque nos escuchas y nos salvas;
recibe con bondad las oraciones que te hemos
presentado en nombre de tu pueblo y haz que, mirando
a San José, modelo de trabajador, no nos cansemos
nunca de trabajar con ilusión por un mundo mejor.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Oración sobre las Ofrendas
Dios de toda bondad, acepta los dones que te presentamos
en esta fiesta de san José Obrero, y haz que esta
Eucaristía sea para nosotros fuente de vida cristiana y
salvación eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Prefacio de San José
Misión de san José
El Señor esté con ustedes.
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón.
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber
y salvación darte gracias siempre y en todo lugar,
Señor, Padre santo, Dios todo poderoso y eterno.
Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la memoria de san
José, el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre
de Dios, el fiel y prudente servidor a quien constituiste
jefe de tu familia para que, haciendo las veces de padre,
cuidara a tu hijo unigénito, concebido por obra del
Espíritu Santo, Jesucristo nuestro Señor.

Por él, los ángeles y los arcángeles, y todos los coros
celestiales celebran tu gloria, unidos en común alegría.
Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente
tu alabanza:
Santo, Santo, Santo...

Antífona de la Comunión
Todo lo que hagáis de palabra o de obra, hacedlo en el nombre
de Jesús, el Señor, dando gracias por su medio a Dios
Padre. Aleluya.

Oración después de la Comunión
Oremos:
Que el amor que nos has manifestado al hacernos
partícipes de esta Eucaristía, sea para nosotros, Señor,
el estímulo para cumplir con nuestras obligaciones diarias
y la razón profunda de nuestra paz interior.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.

Dales, Señor, prosperidad a nuestras obras

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